Hay cuatro tecnologías con las que se puede mover un ascensor doméstico: neumática (por vacío de aire), hidráulica (por aceite a presión), eléctrica de tracción (por cables y contrapeso) y tornillo sin fin (por husillo). En una casa unifamiliar la que suele decidir no es la más potente, sino la que exige menos obra: y ahí las dos que no necesitan foso ni sala de máquinas son el tornillo sin fin y la neumática.
Si vas con prisa: para una vivienda ya construida de dos o más plantas, el tornillo sin fin es la opción que mejor equilibra obra mínima, capacidad y personalización. El neumático compite en rapidez de instalación pero limita capacidad y estética. El hidráulico y el eléctrico tienen más sentido en edificios con hueco previsto que en una casa.